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QUIERO SER DIRIGENTE SCOUT!

 

Entonces, Bienvenid@s!

En el Movimiento Guía y Scout, la contribución de adultos en él. Las damas que ingresan como adultas al Movimiento se denominan Guiadoras; los varones, se denominan Dirigentes. En término genérico es también dirigentes. Pero a la vez, somo educadores.

Veamos cuál es el papel del adulto dentro del movimiento.

Lo esencial del Movimiento se expresa en su Propósito, la educación integral y permanente de la persona, por eso tanto niños, jóvenes y adultos, entran en ese proceso permanente de vivencia de los valores, unos y otros se ayudan mutuamente. También el adulto aprende del niño o joven y con ellos.
Todo proceso sistemático de educación, sea formal o no formal, requiere de roles específicos. En el caso del educador, lo importante es distinguir que se entiende como tal.


EL ROL DE EDUCADOR


Es el responsable de que el proceso de formación se realice. Normalmente no es propio del niño o del joven sentir la educación como una necesidad del joven sentir la educación como una necesidad y menos aún asumir los medios para ello. Al adulto le corresponde evaluar este proceso y lograr su desarrollo.
Su rol no es pasivo, mero observador; ni impositivo desde su perspectiva. Este proceso, en el Movimiento, es definido a partir del niño por lo tanto el adulto asume el rol de CONDUCTOR del proceso. Esto significa conocer la realidad del niño, de su ambiente, de la situación que está viviendo y desde ella motivar, estimular, cuestionar, orientar para que el propio niño asuma el ser gestor de su desarrollo, con su ritmo.
Fundamentalmente su rol le exige crear las instancias, proporcionar los medios que no están al alcance del niño o del joven, apoyar y propiciar la reflexión, tanto en los momentos de éxito como en las dificultades y desaciertos; prevenir, proyectar, relacionar, por su experiencia, preparación y criterio, precisamente aquellas situaciones que escapan al natural conocimiento y vivencia del que está en ese proceso o etapa de su formación. Pero siempre desde la perspectiva del niño y con el objetivo de otorgarle cada vez mayor autonomía, él es el protagonista y el educador está a su servicio.


VISIÓN DE BADEN POWELL SOBRE EL EDUCADOR
El adulto Juvenil


"Como palabra preliminar de aliento para los que aspiran a ser dirigentes, quisiera desvanecer el concepto errado que usualmente se tiene sobre que, para llegar a lucirse como dirigente el individuo debe ser émulo del admirable caballero Crichton, es decir ser sabio...no hay tal cosa. Sencillamente, lo que sí debe ser es adulto juvenil, esto es:
a.- Poseer espíritu de joven y saber como primera medida, sin perder la madurez y el criterio de adulto, ponerse en el plano de los jóvenes.
b.- Ser consciente de las necesidades, perspectivas y deseos inherentes a las distintas edades de los niños y jóvenes.
c.- Tratar con los muchachos personalmente y no sólo en conjunto.
d.- Fomentar el espíritu de cooperación para obtener los mejores resultados.

Con referencia al primero de estos puntos, es de saber que el dirigente no tiene que ser ni maestro de escuela, ni oficial de mando, ni director espiritual, ni tampoco instructor. Todo lo que se requiere es el don de saber gozar con provecho del aire libre, compenetrarse del anhelo de los muchachos, y los encarrilen en la debida dirección ya sea respecto a materia de señales o de dibujo del estudio de la naturaleza o de explotación."
(Baden-Powell, Guía para el Jefe de Tropa.)


La participación del adulto en el proceso de desarrollo del niño o joven en el Movimiento tiene sentido en la medida que la educación se realiza, en la interacción del joven con el adulto.
Este acepta la relación con los niños y se compromete a ser plenamente persona y a acompañar a los muchachos, caminando con ellos y esforzándose por comprenderlos, sabiendo escucharlos en sus sueños, sus proyectos y sus necesidades más profundas.


Su Misión es educar

Educar es crear las oportunidades para vivenciar y conocer por la propia experiencia, sin embargo, uno de los elementos para lograr esta tarea puede ser la instrucción, teniendo presente que ésta es un sólo instrumento para el logro de la misión.

Educar, en el Movimiento Guía y Scout, no es buscar prioritariamente producir un cambio en otra persona, sino fundamentalmente un proceso de acogida a la persona desde su propia realidad, presentar vivencialmente los valores del Movimiento creando las oportunidades para aprenderlos en la práctica y descubrir así las propias capacidades y limitaciones, aprovechándolas para ser el gestor de su desarrollo permanente, integral y armónico.
Por lo tanto el dirigente debe ser capaz de producir nuevas experiencias y guardar nuevas enseñanzas. La mujer y el hombre del mañana deben ser capaces de descubrir la información, almacenarla, hacer inferencias y sacar conclusiones.


El dirigente debe poner a disposición del niño y del joven toda la información, que necesiten , para que sean ellos los que la completen y puedan sacar sus propias conclusiones: Así aprenden haciendo.

El dirigente adulto debe tener las siguientes actitudes.

1.- Observar

- La realidad, las personas, los acontecimiento...para poder conocer y entender desde la perspectiva de la realidad misma, son hacer una interpretación subjetiva de ella.
Acompañar
- Se acerca, no sólo espera que ellos lleguen
- Camina con los niños y jóvenes, a "su lado".
- Comprende su lenguaje
- Sabe escuchar y tener una gran disponibilidad.
- Dinamismo para entrar al juego, a la aventura que quieran vivir.

2.- Acoger
- Acepta a las personas en su realidad, con sus impedimentos.
- Se interesa por las personas en y con sus problemas, más que por los problemas de las personas.

3.- Apoyar
- Encontrarse dónde y cuándo los jóvenes lo necesitan.
- tiene una exigencia educadora para poner las cosas en su sitio, Los errores deben llamarse errores, distinguiendo la persona, que siempre debe ser respetada y el error que siempre debe ser corregido.
- Ayuda a asumir la realidad, a diferencia de una sumisión pasiva que daña y no permite el desarrollo.

4.- Testimoniar
- Con su vivencia personal, revela, manifiesta los valores del Movimiento.
- Ayuda a descubrirse a sí mismo
- Crea espacios de apertura y comunicación.

5.-Personalizar a cada muchacho.
- Orienta, motiva, clarifica individualmente a cada joven, según sus necesidades, capacidades e intereses; adecuándose a su ritmo de aprendizaje, evitando la flojera, el estancamiento y el favoritismo, tanto como la presión y la "ley pareja no es dura".

EDUCACIÓN PERSONALIZADA

Al tratar con los jóvenes de su Unidad, el dirigente debe procurar comprender a cada individuo. Cada uno de ellos es de un modo propio y diferente y posee unas capacidades peculiares.

La educación personalizada significa una total confianza entre el educador y el niño o joven, basada en la relación entre dos personas que se aprecian, se respetan y se ayudan; empleando un tratamiento diferente en cada caso, por el conocimiento personal de sus distintas áreas de desarrollo y etapas psicológicas.


¿Por qué preocuparse de la formación individual?
Es la única forma por medio de la cual puedes educar.

"Puedes instruir a un gran número de jóvenes, hasta mil a la vez, con sólo poseer una voz potente y métodos atractivos de disciplina". Pero eso no es educar.

"No tiene la más mínima utilidad predicar la Ley Guía y Scout o imponerla como órdenes a un crecido número de muchachos; cada persona requiere una presentación especial de ellas y un estímulo adecuado a sus intereses para cumplirlas. Allí es donde se revela la personalidad y habilidad del Jefe Scout."

No puede confundirse el "hacer lo que yo quiero", el capricho personal con la voluntad de proponerse una meta y lograrla sin importar el esfuerzo que exija.

Diferenciación en la que el adulto del Movimiento se encuentra involucrado y le exige conocimiento del niño y joven, por una parte, y de los valores y estrategias educativas del Método.

Conocimiento del niño y joven, porque la libertad no es en el aire, sino de una persona en una situación concreta, la libertad está condicionada a las capacidades, limitaciones y características de cada persona.

La opción de asumir la propia realización significa la elección de los medios adecuados para ella y la adhesión a su línea valórica. El Método constituye el medio que el Movimiento presenta a la juventud y el Programa las actividades que ellos realizan para lograr con la elección la adhesión. Otro elemento importante en este análisis de la libertad es la gestión por sí mismo de este desarrollo, no sólo desde sí mismo. El ejercicio de la libertad está ligado con el aprendizaje por la acción. Por eso toda la insistencia en la autoeducación, en que el niño y joven es el protagonista del Movimiento, porque lo es de su educación.

Finalmente, la libertad se desarrolla en y con la comunidad en que se vive. Muchas veces se escucha que mi libertad empieza donde termina la del otro. No hay tal término y tal comienzo, ambas se implican mutuamente, se ejercen precisamente en el mismo lugar y en el mismo momento. Sólo soy libre si soy capas, con mi actuar, de cooperar en la liberación de quienes me rodean.

Es por eso que en la opción de mis actos libres debo considerar la situación de quienes me rodean, mi libertad la desarrollo en el diálogo, en el interesarme por la situación del otro, en el sentir como mío y ser feliz en la realización de "mi equipo", yo no soy solo, soy-con-otros, soy comunidad.


Esta es la misión educativa del dirigente, este es el rol del adulto como acompañante, apoyo del proceso de autoliberación. Y que precisamente por eso "no deja hacer lo que se quiere" sino que "orienta para asumir lo que corresponde, de modo que se quiera, se desee precisamente lo que corresponde". Para ello hace "Que lo que corresponda sea atractivo y no sólo educativo.


Nuestro Movimiento es educativo y tiene valores. Pero la no claridad de los adultos para actuar en servicio educativo de los niños y jóvenes hace que su "buena, pero ignorante voluntad" cometa los errores que a veces suceden y lamentamos.


CONDICIONES BÁSICAS REQUERIDAS PARA
UN ADULTO EN EL MOVIMIENTO

De acuerdo al Proyecto Educativo de la Asociación de Guías y Scout de Chile, el educador adulto voluntario que participa en el proceso educativo no formal, se incorpora alegremente a la vida de los niños y jóvenes, manteniendose plenamente adulto, dando testimonio de los valores que el Movimiento propone y ayudando a descubrir y revelar, nunca ejerciendo control autoritario, sino una responsable evaluación y retroalimentación. Este estilo de presencia adulta facilita el diálogo y la cooperación entre las generaciones y expresa el verdadero sentido de la autoridad adulta, la que existe como un servicio para la libertad de los jóvenes.


Del mismo modo, el adulto que trabaja con niños y jóvenes debe estar capacitado para las tareas educativas que asume. Por eso vemos al dirigente como una persona mayor de 18 años que:

· Dispone y organiza adecuadamente el tiempo suficiente para las exigencias de su rol.

· Da testimonio atractivo en su vida personal y social, de los valores de la Ley la Promesa.

· Ha logrado indentificarse y es reconocido por su consejo de Unidad y por el del Grupo, como una persona sana, psicológicamente equilibrada y afectivamente madura o está en vías de serlo.

· Valora la familia y mantiene una situación familiar clara y estable.

· Se identifica con los intereses de los niños y de los jóvenes, manteniendo la madurez y criterio para acoger, discernir y orientar las inquietudes juveniles.

· Es capaz de trabajar y establecer relaciones asertivas con otros jóvenes y adultos.

· Tiene condiciones personales para animar las actividades de los niños jóvenes.

· Demuestra capacidad e interés para integrarse al trabajo en equipo .

· Desarrolla progresivamente sus habilidades de liderazgo.

COMPROMISO DEL ADULTO
Lealtad al Movimiento

El dirigente debe recordar que además de su deber particular para con sus muchachos, tiene otro en general para con el Movimiento. Ser leal a sus Principios significa también ser leal a las personas que la constituyen, a la Institución y a sus autoridades y responsables en los diferentes niveles.


Esto lo logra el dirigente siendo consecuente en su actuar con los Principios y planteamientos del Movimiento, con los acuerdos y la Política Institucional, fijada por las instancias y autoridades correspondientes. Su responsabilidad implica saber analizarlos oportunamente, en el tiempo y lugar adecuado; comprenderlos o replantear otras perspectivas, cuando corresponda, que ayuden a hacer crecer en Movimiento, cualitativa y cuantitativamente desde dentro.

Cumplir los objetivos


"Somos un Movimiento de educación que se ejerce de un modo no-formal, complementario de la familia y la escuela, que busca desarrollar en los jóvenes las capacidades, pensar, crear... en la adhesión a valores y en la formación de actitudes, antes que la adquisición de conocimientos o habilidades específicas".
El dirigente tiene una sola finalidad: Asumir el Propósito del Movimiento.


Responder a las necesidades de los niños y jóvenes.

Al destacar el compromiso del nuevo adulto que llega al Movimiento como Asistente de Unidad, podríamos saltarnos la referencia a los niños y jóvenes, pensando que ésta es labor principal del Responsable de la Unidad y que el Asistente coopera con él.-


No obstante este compromiso le es propio, porque el responder o no a las necesidades de los jóvenes, permite discernir la calidad y oportunidad de las actividades que realizan. Todo el actuar de quien llega al Movimiento se centra en aprender a trabajar con los jóvenes. Este es su principal compromiso, los demás los irá profundizando y están para clarificarle y perfeccionar el actuar con la juventud.

Para dar Respuesta a las Necesidades de los niños y
Jóvenes, es imprescindible:

· Saber escucharlos y entender el sentido y contexto de sus expresiones.

· Analizarlas en la perspectiva del Método y los valores del Movimiento.

· Conversarlas con el Equipo de la Unidad.

· Incluirlas en el Plan de trabajo de la Unidad, expresado en el plan de Grupo.

Integrarse al trabajo de Equipo

Desde el primer momento el dirigente debe saber que su labor educativa no es individualista, sino plenamente coordinada al Equipo de educadores, el Consejo de Grupo. Y desde allí propiciar, con todos los medios a su alcance, la unión del grupo, en la búsqueda de la verdad.

La unidad no se construye con silencios, complicidad y ocultando las fallas, sino que es fruto del diálogo y de la actitud de verdad. Es necesario estar consientes de que la verdad no es una frase o una cosa, sino una actitud interna que motiva a exponer con sinceridad y sencillez la perspectiva personal y que con la misma actitud se escucha y acoge la perspectiva de los demás, para tomar la posición que en conciencia le parezca más clara.

Uno de sus compromisos importante, como de todo dirigente, es hacer los aportes correspondientes en el diagnóstico, elaboración y ejecución del Plan de Grupo. Esta es una labor de todo el Consejo de Grupo y según sean las distintas funciones que en él se desempeñen, determinan diferentes responsabilidades en la labor común, sin excluir a nadie.

Asumir Personalmente su Formación Integral Permanente.

Este compromiso no puede quedar en buenas intenciones, sino cristalizar en una repuesta concreta al Propósito del Movimiento, asumiendo con decidido interés personal el sistema de formación propio de la Asociación de Guías y Scouts de Chile, como un medio para su formación integral permanente, es decir apertura al Tutor y contacto sistemático con él, para hacer efectiva su práctica e integrarse activamente al Consejo de Grupo y agilizar la obtención del respectivo Nivel de formación.


RELACIÓN DEL DIRIGENTE GUÍA SCOUT CON SU
FAMILIA Y SU ENTORNO SOCIAL INMEDIATO
El Dirigente y su Familia

El Movimiento reconoce a la familia como el núcleo fundamental de la sociedad. Cree en ella como agente educativo y por esta razón privilegia su importancia en la realización de las personas.


El dirigente debe ser responsable con su familia, lo que significa dedicarle no sólo el tiempo que el dirigente requiera para sentirse bien, sino aquel tiempo que la familia lo necesite.

Cabe destacar que el tiempo de dedicación debe involucrar armónicamente calidad y cantidad.

El respeto y cariño a los padres, el compartir con los hermanos, el cooperar en la organización del hogar y sobre todo en el ambiente de alegría y fraternidad, la fidelidad matrimonial y la educación de los hijos, son valores propio de toda persona y que se refuerzan en el compromiso.

El Dirigente y su Entorno Social Inmediato.


El Hombre en su constante búsqueda de la realización personal, necesita desarrollar todas sus potencialidades y afectos. Es en esta búsqueda en donde debe encontrar el valor de relacionarse con sus iguales y es así como nace la amistad , el compañerismo, la afinidad por algún hobby etc.
El Movimiento favorece las relaciones afectivas dentro y fuera de él, estimulando este espacio de relaciones, procurando la mantención y cuidado de ellas. Principalmente favorece su integración y participación en la familia, en su mundo laboral y en el entorno social inmediato en que se relaciona.

quienes son los dirigentes y guiadoras de nuestro grupo

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Sábado, 28 de Febrero de 2004