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OBJETIVO DEL ESCULTISMO

GUIAS Y SCOUTS DE CHILE

 


La Asociación comprende que no puede dejar de lado la formación ciudadana de los jóvenes y que su papel es entregar a cada uno los elementos y criterios necesarios que logren formar en ellos una conciencia libre, la que individualmente tomará una opción cívica en el momento que lo estime oportuno. En la medida en que el Movimiento no adopta ni impone ninguna posición, y no adhiere a la política contingente, favorece la educación de hombres y mujeres que desde distintos ángulos pueden encontrar en el diálogo los caminos de verdad que toda sociedad anhela.

PRINCIPIOS GENERALES DEL METODO GUÍA Y SCOUT

En la aplicación del Método, las guiadoras y dirigentes de la Asociación, en sus distintos niveles, deberán tener presentes los siguientes principios generales:
a. El Guidismo y el Escultismo proponen un método de formación integral, complementarios de la familia y la escuela, que tienden a desarrollar la plenitud de la persona humana, considerando todos sus aspectos.

b. Como Método de educación el Movimiento busca formar en los jóvenes una conciencia libre y crítica, capaz de juzgar, decidir y construir su vida y la de su comunidad social.

c. Como Movimiento de niñas, niños y jóvenes que vive en medio de la comunidad y surge de ella, la Asociación promueve en los jóvenes su integración solidaria en el acontecer ciudadano e impulsa su compromiso con la historia y el destino de su Patria.

d. El Movimiento Guía y Scout se presenta cada vez más como un humanismo que responde a las aspiraciones y necesidades de la infancia y juventud de hoy. Esta identificación con la infancia y juventud es condición de autenticidad y de fidelidad al espíritu de su Fundador.

e. Es así como las niñas, niños y los jóvenes son el centro del quehacer educativo, razón y causa de la
participación de adultos en el Movimiento, vocación y justificación de su papel de guiadoras y dirigentes.

f. El Guidismo y el Escultismo tienen un Método activo de educación que desarrolla la imaginación y la responsabilidad de las niñas, niños y jóvenes, proponiéndoles actividades progresivas y variadas, dentro de un ambiente de confianza con tareas compartidas, que los conviertan en agentes de su propio desarrollo.

g. El Método Guía y Scout se basa en la participación progresiva de las mismos niñas, niños y jóvenes en la generación y realización de las actividades, de tal forma que éstas respondan plenamente a sus necesidades y aspiraciones. Paulatinamente, los jóvenes asumen la dirección y la responsabilidad de las actividades de programa: la guiadora y el dirigente se convierten en guías, la dirección se hace orientación, y la juventud de hoy se prepara para asumir su misión en el mundo de mañana.


h. El Método Guía y Scout es creativo. Su contenido y modo de entregarlo se hallan vinculados al espíritu del fundador más que a la letra de su obra, lo que exige audacia, continuidad en su elaboración y renovación permanente. Por cierto que esta actitud no puede desentenderse de la necesaria prudencia y equilibrio, que garanticen la fidelidad al Método.

i. La vida en la naturaleza es el medio de expresión original del Método. Por su intermedio, los jóvenes aprenden a valerse por sí mismos, despliegan su esfuerzo físico, practican el trabajo en equipo, descubren el orden de lo creado y retornan a los sencillos y fundamentales valores de la existencia humana.

j. El Movimiento Guía y Scout posee un sistema de valores que se expresa en una serie de signos, símbolos y solemnidades. Debe ser criterio de la aplicación del Método, evitar que estos elementos se conviertan en simples formalismos que ahoguen la vitalidad y el sentido de los valores que transmiten.

k. Las Unidades de los Grupos Guías y Scouts son esencialmente comunidades de niñas, niños y jóvenes donde se vive la Ley y la Promesa y se profundiza la vida a través del diálogo y la reflexión, donde cada persona se integra y se compromete gradualmente, acepta responsabilidades y encuentra el apoyo necesario para desarrollar los valores que posee.
l. Es inherente al Método la aceptación espontánea por parte de las niñas, niños y jóvenes de la disciplina que brota de la vivencia en la comunidad infantil y juvenil que es el ambiente natural en que aquél se desarrolla. Es así que hablamos de una disciplina libremente vivida y libremente aceptada.

m. La autoridad de la guiadora y del dirigente nace de su vivencia de los valores del Movimiento, del cumplimiento de una función educativa, y se realiza plenamente en el servicio que por vocación ejerce. Esto implica que la autoridad, a todos los niveles, entraña el cumplimiento de una responsabilidad por la prestación de un servicio, y por ningún motivo el disfrute de un poder.

n. Este sentido de la disciplina y este concepto de la autoridad hacen necesario el trabajo en equipo, como el más conforme al estilo del Movimiento y como el más efectivo desde el punto de vista educativo.

o. El Guidismo y el Escultismo exigen de la guiadora y del dirigente educador una personalidad que sea testimonio real de los valores que el Movimiento propone. La plenitud del Método se logra a través de guiadoras y dirigentes que viven la Ley y la Promesa, con vocación de educadores, conocedores de ese mismo Método y capaces de aplicarlo con criterio adulto.

p. Guiadoras y dirigentes que reúnan tales requisitos se gestan a través de un proceso especial de formación y capacitación, que les exige superación y constante renovación personal. Este programa de formación y capacitación de dirigentes debe ser preocupación fundamental de la Asociación a todos sus niveles.


q. Un Movimiento así concebido, debe vivir inserto plenamente en la comunidad. El ideal de servicio no es sólo una proposición que el Movimiento hace al muchacho y a la niña individualmente, sino que es también un desarrollo compartido con el medio en que se desenvuelve. Esta integración debe expresarse en servicios concretos, reales y significativos, integrados a la educación y exentos de todo exhibicionismo.


PLURALISMO Y EDUCACION INTEGRAL

Todas las personas son únicas y distintas en su individualidad, pero iguales en su dignidad. El ser humano es una realidad compleja, influida tanto por elementos propios de su interioridad como de su contexto físico y social, y esa realidad merece el respeto de los demás.

El hombre y la mujer se desarrollan en un contexto social que le hacen adquirir formas culturales que les permite vivir en sociedad y comprender el mundo que le rodea.
El Movimiento reconoce la diversidad entre grupos sociales, etnias, naciones, posiciones políticas o credos religiosos y los integra en la medida que estos no atenten contra sus principios.
El Movimiento se propone la educación integral de las niñas, niños y jóvenes, reconociendo su dimensión corporal, intelectual, afectiva, moral, social y trascendente en la expresión de su fe como una integración y desarrollo armónico. En el desarrollo de la personalidad se evidencian una serie de aspectos relevantes y necesarios de estimular y educar:

a. El cuerpo no sólo crece y funciona en razón de una serie de cambios y procesos sujetos a leyes propias, sino que es posible obtener a su respecto un punto de plenitud, al cual las niñas, los niños y los jóvenes pueden acercarse, por su propia intervención, cada día un poco más. Entendemos entonces por desarrollo corporal el ejercicio de esa responsabilidad personal en el crecimiento y funcionamiento del propio cuerpo. La responsabilidad de nuestro propio cuerpo es también una consecuencia vital de reconocerlo como obra de Dios.

b. Descubrir la información, almacenarla, hacer referencias y sacar conclusiones, valorar la calidad de las ideas y soluciones, discernir entre ellas, son tareas propias de la inteligencia, que van desde los simples esquemas infantiles hasta los conceptos más elaborados de la adolescencia y la vida adulta. El Movimiento Guía y Scout valora en este campo la adquisición y el ejercicio de la capacidad de pensar y de innovar. La creatividad es una aptitud que existe en la persona y que es preciso educar.

c. Entendemos el carácter como una disposición permanente de la voluntad del hombre para organizar sus fuerzas e impulsos de acuerdo con un principio regulador de naturaleza ética, confiriéndole a su comportamiento un perfil personal. Así el carácter regula al mundo de los impulsos y de las modas. El desarrollo de la personalidad en este aspecto resulta fundamental y para ello la orientación de la vida en base a objetivos y su ordenación de acuerdo a valores libremente aceptados y la educación de la voluntad para que la persona se mantenga adherida a esos valores son los pilares de la formación guía y scout. Para una niña, niño, joven o adulto que participa de nuestro Movimiento, esa proposición valórica está contenida en la Ley Guía y Scout, código de conducta que se interioriza viviéndola.

d. Las experiencias afectivas forman parte de la vida y contribuyen a definir la personalidad. Las emociones, sentimientos y motivaciones son experiencias afectivas que se generan tanto internamente como en reacción a la vida cotidiana y se expresan en pensamientos y conductas. Todo proceso de educación integral debe procurar que la afectividad se integre adecuadamente al comportamiento, favoreciendo su desarrollo. El proceso de formación guía y scout propende a la expresión de sentimientos de manera asertiva.

e. La sociabilidad entendida como la capacidad de interrelacionarse con otros se constituye en otro aspecto relevante en el proceso de educación integral que propone el Movimiento Guía y Scout en cuanto el niño, la niña y el joven encuentra más plenamente su vocación humana en la medida en que se comunica con los demás. De allí que la educación de la libertad sea central en la formación guía y scout y se realiza en el encuentro con otros, para asumir una actitud responsable ante el hecho social. Una persona formada en el Movimiento se distinguirá por su solidaridad y capacidad de servicio.

f. La espiritualidad comprende la relación de la persona con Dios y la manera en que Dios se hace presente en la existencia cotidiana, por lo cual el desarrollo espiritual es la tarea de establecer vínculos personales, íntimos y recíprocos con Dios. Por eso en la aventura guía y scout la fe se integra de manera natural. Está en todo lo que las niñas, niños y jóvenes proponen y realizan. Es un llamado de consecuencia en donde la persona evoluciona desde una fe recibida, a una fe personal y asumida que se evidencia en sus actos; que se sepa dar con alegría testimonio de fe siendo ejemplo en tolerancia, interés, comprensión y apertura al diálogo interconfesional. El Movimiento exige de los adultos educadores y promueve en sus miembros en formación una clara identidad como hombre o mujer con un comportamiento acorde a esta definición y dentro del marco valórico de la Institución.


El hecho de educar a una persona no permite disponer de ella. Educar es llevar a otro a la realización de su propia vocación humana, al descubrimiento y aceptación de su condición de persona, al uso de su libertad, al desarrollo de sus potencialidades y capacidades. La guiadora y dirigente adulto, presente y participante de este proceso, con su palabra y ejemplo, revela, refuerza y apoya el desarrollo de la persona en todos sus aspectos sin que ninguno sea más importante que otro; sino de manera equitativa, armónica, e integral.

El Método Guía y Scout nació en la mente de un hombre feliz, contento de vivir, enamorado de la vida. Su mérito es haber aceptado vivir su felicidad de ser hombre entre los demás y para los demás. Por ello millones de niñas, niños y jóvenes del mundo entero, en su caminar hacia la realización personal, miran y siguen motivados a aquel hombre, quien simplemente vivió e invitó a los demás a hacer otro tanto. De este modo, aplicar el Método es sencillamente ser un hombre y una mujer –plenamente realizados- entre los demás,
fieles a sus principios y valores en su cotidianeidad, capaces de vivenciarlos en su vida concreta y real. Esta coherencia constituye un modelo irremplazable de educación. Ninguna idea o sistemas de valores tiene tanta fuerza como una vida.


Para cumplir esta finalidad, de la educación integral, el Movimiento Guía y Scout proporciona a los jóvenes un ambiente motivador y desafiante que permite la vivencia de los valores y principios lográndose un aprendizaje interactivo que aporta sin lugar a dudas a la formación de la persona. Por ser la familia la primera responsable de la educación de la persona, Familia y el Movimiento Guía y Scout son cómplices en este mismo criterio educativo.

El Movimiento reconoce el matrimonio y la familia como base de la sociedad, asumiendo la existencia de diversas formas de familia. Se distinguen sus funciones primordiales en tanto el cuidado, crecimiento y maduración de sus miembros, como en su proyección hacia la sociedad de la que forma parte. Se prepara a sus integrantes para vivir en familia y conformar una de manera congruente con los valores del Movimiento Guía y Scout.


La Asociación es consciente de las dimensiones comunitarias que tienen las religiones. Por esto considera normal que las Guías y los Scouts de una determinada convicción religiosa puedan formar como tales una comunidad de jóvenes espiritualmente animados e inspirados por su respectiva Iglesia, tanto a escala local como en el plano nacional.

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Sábado, 28 de Febrero de 2004